El traje tradicional del Valle de Ansó
Libro publicado en 2017
De 200 páginas
Con 269 ilustraciones, una parte de ellas de carácter histórico en blanco y negro y la mayor parte de ellas en color para mostrar mejor las características y singularidades de esta indumentaria
Contacto para más información: ajgorriai@gmail.com
- Introducción histórica
La indumentaria es una de las principales manifestaciones de la cultura de un pueblo formando parte destacada de su personalidad.
Una de las indumentarias tradicionales más reconocidas.
Un fuerte arraigo de la población ansotana hacia su indumentaria tradicional. Este Ha permanecido en uso cotidiana.
- Como representatividad
Muchas comunidades, regiones o Estados tienen como norma mostrar con
orgullo sus trajes regionales cuando acuden a actos en representación de su pueblo.
En este sentido los representantes del Valle de Ansó acuden a actos como el “Tributo de las Tres Vacas” vestidos con su traje tradicional, lo mismo que hacen los representantes de los otros valles como el de Roncal (Navarra) o los de Baretous (Francia).
- La indumentaria ansotana en la obra de Sorolla
Joaquín Sorolla es el artista que más ha contribuido a la divulgación del traje tradicional ansotano fuera de nuestras fronteras. Su obra cumbre fue el encargo que recibió de la Hispanic Society de Nueva York para realizar una serie de lienzos
representativos de todas las regiones españolas. Para el lienzo que representó a Aragón, Sorolla pintó a un grupo de ansotanos bailando la jota. Además de este oleo también elaboró diversos cuadros con ansotanas cuando éstas se desplazaban por Madrid y el resto de España vendiendo te.
- Galdós se documenta para su obra “los Condenados” en el Valle de Ansó y su traje tradicional
Según cuenta Carmen Martinez Onrubia en su trabajo Galdós y las tradiciones populares del Valle de Ansó, para su redactar su obra Los Condenados (1893) Galdós buscaba sociedades y temperamentos primitivos en honradez y tosquedad, para reproducir las actitudes conflictivas que se encuentran en la realidad histórica contemporánea. Así, fueron diversas las motivaciones que impulsaron a Galdós a acercarse a las tradiciones y temperamento ansotano.
Respecto al traje tradicional femenino Galdós resalta: merecen las ansotanas un galardón nacional por el hecho inaudito de conservar su traje arcaico, renegando del caprichoso vaivén de las modas. Se visten por el patrón de los siglos XIV o XV. La basquiña verde es en verdad una prenda elegantísima, de largos que dan al cuerpo cierta prestancia señorial…
- El reconocimiento del traje tradicional ansotano y sus fiestas de exaltación
Ya en 1924 se celebraban fiestas-homenaje dedicadas a su exaltación. Pero fue a partir de 1971 cuando queda institucionalizada La fiesta de exaltación del traje tradicional ansotano que se celebra anualmente el último domingo del mes de agosto. Esta conmemoración fue declarada como Fiesta de Interés Turístico de Aragón (BOA 16/12/2003) y posteriormente el Ministerio de Cultura la declaró Fiesta de Interés Turístico Nacional (BOE 18/07/2011).
En este día todo el pueblo participa en la organización de la fiesta considerada la mayor festividad de Valle. Más de 100 personas lucen sus atuendos tradicionales, lo que constituye un apasionante viaje para conocer la cultura y formas de vida en el pasado a través de su indumentaria.
- Los trajes de trabajo masculinos
El traje masculino se conoce con el nombre genérico de calzón o valón. Engeneral no es tan variado como el traje femenino. Como prendas básicas destacan el calzón y chaleco negros, la faxa morada además del sobrero, zaragüelles y medias, así como abarcas o alpargatas para calzado.
Se diferencia el traje de trabajo de los festivos en que los primeros son de colores más oscuros. Los festivos tienen tonos más claros, por ejemplo los zaragüelles y medias son blancos como también el elástico.
- Los trajes de trabajo femeninos
Mucho más rica y variada que la masculina era la indumentaria femenina. Además de su variedad reúne los elementos más ancestrales del conjunto del traje tradicional. Unos trajes eran para diario pero son los de día de fiesta los que tienen una mayor carga de ritualidad.
Como prendas más representativas destacan la camisa con la alta gorguera; la basquiña remangada para días de trabajo para facilitar las labores; las enaguas que quedaban a la vista cuando se remangaban la basquiña; las mangas y manguitos, ambas piezas postizas, las primeras para la basquiña de fiesta y los segundos para proteger la camisa en el trabajo.
- Peinados y tocado
El peinado no se concebía simplemente como algo estético sino que conllevaba elementos rituales. Muy laborioso el peinado más característico fue siempre el de churros. Con el pelo húmedo y alisado se peinaban dos
largas trenzas. A éstas se les añadía un postizo llamado churro con objeto de poder alagar el pelo y darle forma. Estos churros tienen entre 65 y 70 cm y están unidos con una cinta por la parte más ancha y se van estrechando hacia las puntas. El pelo y los churros se sujetaban con una cinta ancha llamada trenzadera que era de color negro para casadas y rojo para las jóvenes y solteras.
Con la trenzadera y los churros se formaba una corona rodeando la cabeza a semejanza de las vírgenes del Renacimiento. En ocasiones estos churros iban al descubierto pero otras veces se cubrían con un pañuelo o una mantilla. Esta última fundamentalmente para acudir a la iglesia.
- Adornos: pendientes, sofocantes y escarapela
Las joyas y adornos formaban una parte destacada en los rituales de ceremonias religiosas y festivas. Entre las ocasiones que más lucían estos ornamentos figuran los trajes de novia y de cofradía.
Como elemento ornamental destaca la redonda escarapela colocada sobre el pecho con cintas de seda y colores. Sobre la escarapela se colocan las platas crucifijos, relicarios, Vírgenes del Pilar, escapularios… Otros adornos eran los pendientes y el sofocante, unos y otros eran fundamentalmente de oro, plata y también de metales menos nobles como el cobre y el estaño, de acuerdo a las posibilidades económicas de cada familia.
- La indumentaria y los ciclos rituales festivo-religiosos
Había un tipo de indumentaria propia para las distintas ceremonias religiosas que marcan los ciclos de la vida: bautismo, confirmación, comunión, matrimonio, lutos y entierro.
Los ritos y creencias ocuparon un lugar destacado en la cultura y mentalidad de la sociedad ansotana tradicional lo que impulsó la creación de trajes especiales. La indumentaria debía estar en relación y consonancia con el rito religioso, celebración festiva o baile al que se acudía.
- Trajes de bautismo
Como se bautizaban a los pocos días de nacer este traje era en esencia el de recién nacido: baldeños y camisa muy fina por dentro además de faxaderos. Junto a estas ropas se les ponía las propias del ritual de bautismo que eran la zelexa, un faldón o pañuelo de seda natural con borlas y puntillas, se protegía con una toquilla de puntillas blancas y, lo más destacable, el gorro de cristianá. Este gorro lleva volantes plisados de colores fundamentalmente rojos, amarillos y blancos. Se superponía sobre otros gorretón blanco de tela muy fina cuya función era proteger la cabeza del niño.
De la cinta que sujetaba la zelexa también se colgaban símbolos protectores religiosos, especialmente un pequeño libro os evangelios.
- Traje de confirmación (o traje de periquillo)
Como traje de periquillo se conoce al de confirmación que como en el caso de los anteriores, recién nacido o bautismo, no presenta diferencias entre sexos.
Es uno de los más curiosos y de mayor colorido. En la cabeza destaca el gorro de periquillo, o gorra de turbante, y un lazo que, junto al peinado, contribuían a dar realce y nombre al traje. El gorro tiene forma ojival, está forrado con lino y adornado con pasamanerías generalmente doradas, se ata bajo el mentón con una cinta también de seda.
Además del gorro, se les vestía con ropas propias de su edad, predominando los faxaderos de color rojos sobre los que se colocaba el “babero” o delantal blanco atado con una cinta y anudándose por detrás con una lazada.
- Comunión
Esta indumentaria infantil ya se asemeja a la de los adultos. A p
artir de este momento los niños y niñas vestirán las ropas propias de su sexo. Ambos dejarán el saigüelo colorau común para ambos sexos hasta ese momento, los niños estrenarán el calzón y ellas se pondrán sus primeras basquiñas.
- Novios de iglesia
Este era uno de los momentos más importantes en la vida de una persona y el matrimonio también estaba cargado de fuerte ritualidad, lo que llevaba a diferenciar entre trajes de iglesia y de calle, o “de después”. Ambos destacaban por su colorido.
El traje de novia es el propio de las grandes ceremonias. Se ha puesto peinado de churros y mantilla, camisa de gorguera, enaguas, basquiña, saigüelo negro y sobre éste una saya. Sobre la saya un delantal de brocado de seda con cintas de colores haciendo juego. Una superposición de indumentos que solo se entienden bajo criterios de ritualidad; es decir, poco o nada funcionales al incrementar considerablemente el peso del conjunto de ropas.
El novio viste calzón, elástico blanco, chaleco y faxa morada. Sobre el elástico y chaleco se pone una ongarina, la misma que se utiliza para el resto de grandes ceremonias religiosas. Otras prendas indicadas para esta ceremonia eran las medias de peladillas, o cascabillos, con ligas de seda y dibujos (bordados generalmente por la novia) con inscripciones alegóricas y, en el sombrero, un cordón de pasamanería con cintas y borlas de colores.
- Novios de calle
Una vez finalizada la ceremonia religiosa, la novia se despoja el traje de iglesia y se coloca el de calle destacando la basquiña nueva y escarapelas de seda con as platas en el pecho, junto a la basquiña destaca el peinado de churros. Las platas destacan de forma especial. Sobre la escarapela un crucifijo y a cada lado una virgen del Pilar, además de relicarios. Junto a estas platas, el sofocante que cuelga del cuello con una cinta roja y los pendientes.
El traje del novio es semejante al de iglesia pero sin la ongarina. De esta forma luce las prendas que lleva por dentro, entre ellas el elástico blanco y la banda y pañuelo de seda. Sobre todo destaca el pañuelo de seda natural encima de a faxa y las cintas del sombrero.
- Saya
Es la indumentaria más destacada del conjunto del traje tradicional. Sólo se vestía para las grandes ocasiones religiosas: novia, madrinas de boda y bautizo, siempre para ceremonias religiosas.
Se llevaba exclusivamente para acudir a estas ceremonias y la costumbre exigía que la mujer que la portaba fuese directamente de la casa a la iglesia sin detenerse o desviarse de su itinerario. Si deseaba hacer alguna visita o acudir a otro lugar, volvía antes a casa para cambiarse de ropa, quitarse la saya y ponerse otro traje, ya ordinario o festivo.
La saya se colocaba sobre la basquiña y el saigüelo completándose con el peinado de churros y la mantilla. Todo ello requería, por su complejidad, mucho más tiempo que la propia ceremonia, lo que da idea de la ritualidad que conlleva.
- Saigüelo y cofradía
El saigüelo lo hemos visto en los trajes infantiles, era el saigüelo colorau. El saigüelo negro, de adultas, forma parte del traje de cofradía y está relacionado con las festividades y romería a la Virgen de Puyeta, patrona del Valle. Romería que no era exclusivamente de carácter religioso, pues, en el pasado, abundaban en ella bailes y ritos algunos de origen pre-cristiano.
El traje que portaban las jóvenes que vestían de cofradía se diferenciaba del de saigüelo de iglesia en lo siguiente: el de cofradía lleva mangas blancas y el de iglesia no; por otra parte, va adornado con la escarapela y las platas mientras que el de iglesia no las lleva. También se engalanaba con cintas, pendientes y peinado de churros, por el contrario, en la indumentaria propia de las ceremonias religiosas se cubrían, exclusivamente, la cabeza con una mantilla.
- Angüarina
Es un gabán o chaquetón recio y negro con el interior forrado de colores, morado, rojo o negro que llega hasta las rodillas. Se utilizaba para los días de fiesta y especialmente para acudir a ceremonias religiosas.
20. Alcalde
Es uno de los más distinguidos destacando una serie de elementos como complemento del traje masculino de fiesta:
- La vara de alcalde como signo de autoridad.
- Una capa que también se le denomina ropilla que es una indumentaria más ritual que funcional. Lleva un capuchón pero es a modo de ornamento pues no se podía cubrir con él la cabeza así como unas mangas muy anchas y abiertas.
- Se cubría la cabeza con una montera triangular de color rojo oscuro y adornada con botones de paño, posteriormente se elaboraban en color negro.
- También como elemento diferenciador de lo festivo, pero no exclusivo del Alcalde, era el elástico de lana y color rojo oscuro con una trencilla verde.